¿Tu empresa necesita un consejo consultivo? Empieza por las decisiones que necesita mejorar.
Un consejo consultivo no se convoca para resolver una decisión aislada. Se crea para ofrecer al fundador o sucesor un espacio recurrente de análisis, contraste y orientación que ayude a mejorar decisiones relevantes conforme evoluciona la empresa.
Antes de hablar de consejeros, reuniones o agendas, conviene aclarar qué tipo de órgano se está considerando.
Consejo consultivo y consejo de administración: ¿cuál es la diferencia?
Un consejo consultivo reúne personas con experiencia y perspectivas externas para cuestionar supuestos, analizar alternativas y orientar al fundador o al equipo directivo. Su papel es asesorar; por sí mismo, no sustituye a los órganos formales de la sociedad ni dirige la operación.
Un consejo de administración, en cambio, es un órgano corporativo formal. Sus facultades y responsabilidades dependen del tipo de sociedad, la ley aplicable y los estatutos. Por ejemplo, la Ley General de Sociedades Mercantiles establece cómo se administra una sociedad anónima, y la Ley del Mercado de Valores dispone que las SAPI sean administradas por un consejo de administración. diputados.gob.mx
La diferencia importa porque un órgano consultivo puede ser un paso útil para ampliar perspectivas y fortalecer las prácticas de gobierno, pero no debe confundirse con un consejo formal ni presentarse como sustituto de sus atribuciones. El IFC describe el consejo consultivo como una fuente de experiencia y perspectiva externa para empresas familiares. ifc.org
No empieces por los nombres. Empieza por la necesidad de gobierno
Preguntarse “¿qué decisión necesitamos mejorar?” es un buen diagnóstico inicial. Pero la pregunta de fondo es más amplia: ¿qué decisiones importantes queremos pensar mejor de manera recurrente?
Puede tratarse de decisiones sobre:
Crecer en nuevos mercados o fortalecer los actuales.
Invertir, endeudarse o asignar capital entre distintas prioridades.
Profesionalizar la empresa o preparar una transición directiva.
Aclarar límites entre la familia, la propiedad y la empresa.
Adoptar tecnología cuando contribuya a la estrategia y al valor para el cliente.
El objetivo no es que el consejo consultivo decida por el fundador. Es crear un espacio para poner a prueba las ideas, comparar alternativas, anticipar riesgos y mirar más allá de la urgencia operativa. Un artículo reciente de FamilyBusiness.org también propone aclarar primero para qué se quiere un consejo y qué contribución se espera de él. familybusiness.org
Cinco preguntas antes de formar el consejo
¿Qué decisiones relevantes se repiten y hoy dependen demasiado de una sola perspectiva?
¿En qué temas hace falta experiencia o conocimiento que la empresa no tiene dentro?
¿Qué prioridades estratégicas deberían orientar las conversaciones del consejo?
¿Quién conservará la autoridad para decidir y quién será responsable de ejecutar?
¿Qué información recibirá el consejo y con qué frecuencia se reunirá?
Las respuestas ayudarán a definir el propósito del órgano y las capacidades que necesita. También reducirán el riesgo de formar un consejo por prestigio, por imitación o para tener reuniones sin un papel claro.
Acompañar sin operar
En un consejo consultivo, el fundador o sucesor presenta el contexto y conserva la decisión que le corresponde. Los consejeros aportan preguntas, experiencia y perspectivas independientes. La dirección ejecutiva lleva las decisiones a la operación y responde por su ejecución.
Si la empresa cuenta con un consejo de administración formal, las facultades de este órgano deben distinguirse de las de un consejo consultivo y definirse conforme al marco jurídico y corporativo aplicable.
Para empezar, completa esta frase:
Queremos que un consejo consultivo nos ayude, de manera recurrente, a mejorar decisiones sobre __________, aportando perspectivas y experiencia en __________. El consejo orientará; la decisión corresponderá a __________ y la ejecución a __________.
Si resulta difícil completarla, todavía falta precisar la necesidad. Si es posible, será más sencillo definir una agenda útil, elegir a los consejeros adecuados y revisar con el tiempo si el órgano está aportando valor.
La pregunta inicial no es quiénes se sentarán en la mesa. Es qué capacidad de decisión necesita desarrollar la empresa para su siguiente etapa.